lunes, marzo 12, 2018

Los Óscar 2018.



Por: Germán A. Ossa E., Geross.

Viene la ceremonia de farándula más costosa del mundo. La noche en la que el cine le permite a una exótica burguesía americanoeuropeolatinoamericana ponerse las joyas y la ropa más costosa jamás vendida en las tiendas habidas y por haber y perfumarse con las más finas lociones, para exhibirse ante la televisión más fisgoniada del planeta, en un solo momento, donde lo que menos importa es la verdadera calidad de lo que se ha hecho en un año, en materia de cine, en el mundo.

Pero así y todo, estaremos sentados el 4 de marzo de este año mirando y de pronto aplaudiendo ese extraño espectáculo, que a decir verdad, es mejor que Colombia ríe, la vuelta al mundo en 80 risas, El muro y la mamera de Suso...

Los gringos celosos andan quejándose porque algunos mejicanos ya andan pisándole los talones y se están llevando de manera continuada, ese muñeco amarillo brillante para sus casas.

Los largometrajes más favorecidos para la ceremonia de los premios Óscar de 2018 que se celebrará en Los Ángeles, son La forma del agua de Guillermo del Toro (mejicano) con 13 nominaciones, Dunkerque de Christopher Nolan con ocho, Tres anuncios por un crímen de Martin McDonagh con siete y Las horas más oscuras de Joe Wright con seis.

Una de las mejores sorpresas de la lista fue que Loving Vincent, el innovador largometraje animado hecho al óleo que narra los últimos días de Vincent Van Gogh, fue nominado a mejor largometraje animado. (Lástima que los que califican Los Globos de Oro no le hubieran hecho el reconocimiento que se merece esta joya.

La forma del agua, una oscura fábula para adultos, nutrida por una mirada inmigrante y un mensaje de tolerancia que resuena en los Estados Unidos dado el mandato Trump, es solo una de las películas que reinvindican las contribuciones de quienes han sido discriminados.

Tres anuncios por un crimen lidia con la violencia de género y es liderada por la formidable Frances McDormand. Lady Bird, de Greta Gerwig, es una mirada a la adolescencia femenina y otra obra que empodera las voces de las mujeres en el cine. A eso se le suma que Rachel Morrison, de la película Mudbound, es la primera mujer en ser nominada en esa categoría en toda la historia de la Academia y de sus golosinas.

Extraordinaria es esa otra prueba  que  le están dando a otras voces en esta edición con la nominación de Una mujer fantástica, del director chileno Sebastián Lelio, a Mejor película extranjera: un filme protagonizado por un personaje y una actriz transgénero.

Chévere fue además la decisión de nominar a Christopher Plummer por su papel el All the money in the world, que asumió a última hora, para reemplazar a Kevin Spacey, el actor original, por culpa de sus demostraciones de abusador sexual que se hicieron en contra de Spacey. Ridley Scott, el director de la película, lo borró digitalmente del largometraje y contrató a Plummer.

Lamentable que Steven Spielberg no apareció en la lista de los merecedores de premios, Pues su POST, extraordinario filme periodístico, demostró una vez más que la Meryl Streep y ese tal Tom Hanks, están muy por encima del bien y del mal y que el autor de Tiburón y de Lincoln, es un enorme a la hora de contar historias.

¡Qué viva el cine! 

miércoles, noviembre 15, 2017

Invitación al Encuentro Departamental de Escritores.


viernes, octubre 13, 2017

Ronda bajo el sol.

Por: Nelly Arias de Ossa.



Siempre voy al Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine que se lleva a cabo en el marco de las fiestas de la cosecha de nuestra ciudad. Uno de los eventos emblemáticos. Mi pasión por el cine es infinita y mi fervor hacia las buenas películas, es eterno. Este encuentro, esta cita, este aquelarre semiótico, es a decir verdad, una experiencia fantástica, única. Ahora en esta vigésima versión, nos enteramos que es el único acontecimiento cultural que se realiza en Colombia alrededor de la crítica de cine y de los pocos que se suceden en Latinoamérica. 



Tuvimos oportunidad de escuchar de los labios del crítico venezolano Alfonso Molina, una disertación impecable sobre la crítica de cine de su país y nos gustó mucho saber que este intelectual le solicitó a los críticos colombianos, pertenecer a la Asociación Colombiana de Críticos de Cine, si se creaba en este encuentro, lo que parece, fue un hecho. Las dos cosas, el crítico será miembro de la Junta Directiva de la asociación y esta tuvo una feliz aprobación por parte de todos sus participantes.

La realizadora de cine documental argentina, María Amelia Dinova Castro, nos dejó ver su sensible trabajo cinematográfico "Día de la Memoria" (24 de marzo de 2006), el que denuncia la fecha de los torturados y desaparecidos por la Junta Militar argentina sobre un trasfondo musical en la voz del revolucionario León Gieco; el cubano Luciano Castillo nos regaló una extraordinaria conferencia sobre el Cine que sí se hizo en Cuba, con textos de nuestro Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y el caricaturista, dibujante, pintor, actor y cineasta ecuatoriano residenciado en los Estados Unidos, Enrique Pilozo, nos dejó ver sus fabulosos cortometrajes de ficción y animación y su interesante largo "Los Dibujantes", en el que entrevista en sus estudios y talleres, a más de cincuenta ilustradores de Uruguay, Argentina, Colombia, Cuba, México, Brasil, Ecuador y España.

Los demás invitados, más de veinte, nos encantaron con sus historias, sus descubrimientos, sus análisis, sus estudios y sus profundas opiniones, sobre el cine y la literatura, temas amplios que en sus voces, se tradujeron en una ensoñadora experiencia y cátedra fundamental para la formación de nuestros análisis posteriores.

Como siempre, quiero dar las gracias a Geross (Germán Ossa) mi amigo por su esfuerzo y tenacidad, por su dedicación, por su disciplina y sobretodo, por persistir en la tarea de enseñarnos a ver cine, a querer el arte del siglo veinte, por mostrarnos cines diferentes y regalarnos sus conocimientos que lo hace sin esperar nada a cambio.

Gracias le doy a las personas e instituciones que lo apoyan en esta lucha y que ojalá, para los años venideros, no se torne en esa angustia que le sentimos experimentar cuando van llegando estas fechas, que debieran ser de puro relax.

Qué viva el buen cine y sobretodo, la literatura que surge del mismo.

Gabo iba a ser cineasta.



Por: Germán A. Ossa. E., Geross

En el Primer Encuentro Nacional de Críticos Cinematográficos, efectuado en 1994 en la ciudad de Pereira, el colombianista norteamericano Raymond Williams traía a cuento este detalle revelador: “García Márquez en 1962, había decidido dejar esa carrera de escritor porque después de publicar tres libros, no veía mucho futuro en ello. Los primeros años en México —1962, 63, 64—, se dedicaba exclusivamente al cine, a escribir guiones”. 


En efecto, la que durante toda su vida había sido una pasión de la que se ocupaba como espectador y crítico, se convertía ahora, en la etapa inmediatamente anterior al boom mediático y comercial que significaría la publicación en 1967 de Cien años de soledad, en su modo de subsistencia. La conformación de un equipo de trabajo cinematográfico había sido antes de eso una especie de divertimento en la vida de García Márquez en una escasa oportunidad, cuando en 1954 se unió a sus amigos del grupo La Cueva, de Barranquilla, para escribir y realizar un cortometraje argumental que valía más por el entusiasmo y la personalidad del grupo creador, que como una verdadera obra: La langosta azul. Cine mudo en plena mitad del siglo XX, por cuenta de las precariedades económicas y técnicas de la provincia caribe. El grupo incluía a personajes como Álvaro Cepeda Samudio, Luis Vicens y Alejandro Obregón y el cortometraje ha pasado a la historia de la cinematografía colombiana casi como una curiosidad. Sin embargo, y quizá por la misma presencia entre sus realizadores de las figuras emblemáticas del más importante grupo de intelectuales colombianos de mediados de siglo, hay quienes reconocen en este cortometraje, la condición de obra experimental y de ruptura con una cinematografía que en esa época se dedicaba a la exaltación de lo bucólico y lo popular. “Con La langosta azul, el grupo de Barranquilla propuso un cine de autor al que la crítica asociaría inevitablemente a las posturas del surrealismo, utilizado en 1928 por Luis Buñuel, en su manifiesto Un perro andaluz”, lo comentaron Adriana Carrillo y Cira Mora. 

La influencia del cine en la carrera de García Márquez se traslucía hasta entonces en detalles de construcción de sus tres novelas publicadas: La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora. El escritor confesó en múltiples oportunidades que de hecho esas novelas estaban pensadas y escritas como guiones cinematográficos, como lo estaban la mayor parte de sus cuentos, publicados en esa época en periódicos y revistas dispersos, algunos de ellos recogidos en el volumen Los funerales de la Mamá Grande, y como lo estaría buena parte de su obra posterior. De hecho, con el tiempo dos de esas primeras novelas terminarían siendo objeto de adaptación televisiva y cinematográfica: La mala hora por la productora colombiana RTI en 1979, El coronel no tiene quien le escriba por el realizador mexicano Arturo Ripstein en 1999, y de nuevo La mala hora, pero ahora en cine, por el brasilero Ruy Guerra en 2006 y bajo el título de El veneno de la madrugada.

De manera, pues, que cuando el escritor se estableció en México, su primer medio de subsistencia fue la escritura de guiones para el cine. Por supuesto, no dejó de lado la literatura, pero a ese período corresponde una nutrida gama de títulos basados en sus guiones y ya una primera adaptación de una de sus obras literarias: “En este pueblo no hay ladrones”, cuento que luego se recogería en el volumen Ojos de perro azul, y cuya traslación a película estuvo a cargo del director Alberto Isaac y el guionista Emilio García Riera en 1964. 

Media docena de títulos corresponden al período de supervivencia de García Márquez en el cine: de El gallo de oro, guion inspirado en un cuento de Juan Rulfo y coescrito con Carlos Fuentes, cuya película fue dirigida en 1964 por Roberto Gavaldón, a Patsy mi amor, película dirigida en 1968 por Manuel Michel y basada en un argumento de García Márquez.
Sin embargo, la comodidad económica que significó el éxito arrollador de Cien años de soledad no alejó a su autor del cine. Por el contrario, durante los cuarenta años que siguieron a la consagración de García Márquez entre los escritores de mayor reconocimiento en el mundo, se han realizado más de dos decenas de películas de largometraje basadas directamente en sus guiones, en ideas suyas o, lo más interesante, en sus cuentos y novelas.

 La relación del más importante escritor colombiano con el cine se inició tempranamente, cuando siendo un niño su abuelo lo llevaba al teatro del pueblo a ver películas. En Vivir para contarla, el primer tomo de sus memorias, recuerda cómo en esas ocasiones pensaba que “las estaciones de las películas de vaqueros se parecían a las de la línea que de Ciénaga conducía a Aracataca” y “a nada nos parecíamos tanto como a los pueblos emergentes del oeste”. El volumen está de hecho plagado de referencias cinematográficas, desde las películas que lo impresionaron hasta las muchas personas a quienes atribuye características de personajes fílmicos: el pintor Alejandro Obregón le recuerda a un artista de cine la primera vez que lo ve; el belga que juega ajedrez con su abuelo y no deja de asistir al cine los fines de semana, quien verá antes de suicidarse Sin novedad en el frente de Luis Milesterone (adaptación de la novela de Erich María Remarque) y llegará a ser el refugiado antillano que se suicida en el primer capítulo de El amor en los tiempos del cólera después de ver la misma película.

Como sus memorias, casi todas las obras literarias de García Márquez están atravesadas por el cine. Hay un empresario de este espectáculo en Cien años de soledad; el cura del pueblo anuncia a campanadas la clasificación moral de las películas en El coronel no tiene quien le escriba, igual a lo que hacía el del pueblo de Sucre donde el escritor vivió durante algún tiempo en la temprana juventud… Esto, en cuanto al argumento. En cuanto a la forma de la escritura, se hallan numerosas coincidencias entre la prosa limpia de sus cuentos y novelas de la vertiente realista (todas las de la primera época, hasta Cien años de soledad) y el cine: esa narración como a través de una cámara, de la que ya se ha hecho mención antes y que el escritor le explicaba así al periodista cubano Miguel Torres en 1969: “Hoy en día cuando leo un párrafo de El coronel no tiene quien le escriba, veo la cámara. En esa época para describir algo yo necesitaba imaginarme exactamente el escenario; por ejemplo: si voy a trabajar con un cuarto, el tamaño que tendría, los pasos que debe dar el personaje para moverse, etc.; o sea, trabajaba como un cineasta. Ahora me doy cuenta de todo esto porque también me doy cuenta de lo que son las soluciones literarias y las soluciones visuales o cinematográficas y me doy cuenta de que todos mis trabajos anteriores a Cien años de soledad, son cine”.

Tal importancia reviste la relación del premio Nobel de 1982 con el cine, que la investigadora María Helena Rueda sentenció: “Los años han corrido y hoy en día el colombiano que más público cinematográfico convoca no es un director ni un actor ni un fotógrafo. Es un escritor y se llama Gabriel García Márquez”.

 Existen dos versiones posteriores de En este pueblo no hay ladrones, ambas en formato de cortometraje: Dámaso, realizado por el colombiano Mario Ribero en Rusia en 1977 y De carambola, de la colombiana Amalia Duque García en 2002. Por su parte, el cuento Ojos de perro azul ha sido adaptado al cine en tres ocasiones: en 1992 por Laura Collella y en 1994 por Lorenzo Shapiro, en Estados Unidos, y en 1996 por un señor llamado Peter Herzog en Estonia.

Pero una cosa es lo que escribimos, producto de lo que leemos e investigamos y nos cuentan y otra cosa es verlo a él mismo decir esas verdades extrañas, por ello los invito a ver el corto de Edgar Soberón Torchía, su alumno en un momento dado en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba, llamado ORIENTACIONES SON ORIENTACIONES, donde la cámara del panameño captura al genio macondiano diciendo...lo que dice.