domingo, julio 06, 2014

¿Quieres bailar conmigo?


Por: Germán A. Ossa E, Geross.


Hemos querido aprovechar los talleres de “Apreciación Cinematográfica” que dictamos cada miércoles de cada mes en la sala alterna del teatro Santiago Londoño de la ciudad de Pereira para buscar en mi modesta videoteca una serie de películas que difícilmente se verán en las salas comerciales (en las que, a decir verdad, no hay nada, desde hace rato, que valga la pena ver), para brindarle a ese puñado de buenos aficionados que van de manera constante al taller, unas cintas que son, han sido y serán, inolvidables. Para esta semana tendremos, por ejemplo, la oportunidad de ver la hermosa cinta “¿Quieres bailar conmigo?”, protagonizada por la inmortal actriz Brigitte Bardot, a la que recordaremos con una verdadera y extraordinaria nostalgia, dada su exótica y entrañable belleza y manera de actuar.
 

SINOPSIS:  Recientemente casada con el apuesto dentista Herve Dandieu, Virginie (Brigitte Bardot) descubre que su marido está involucrado en el asesinato del propietario de una Escuela de Danza. Virginie comienza a trabajar como profesora de baile en el estudio, para demostrar a la policía que su marido es inocente, y quizá encontrar al verdadero asesino…


Brigitte Bardot, nacida en París el 28 de septiembre de 1934, es una actriz y cantante  icono de la moda y símbolo sexual de mediados del siglo XX. Además es activista de los derechos de los animales, fundadora y presidente de la fundación que lleva su nombre.


Figura femenina de los años 1950 y 1960, fue una estrella mundial y musa de los más grandes artistas de su época, por lo que inexorablemente se convirtió en un símbolo sexual. Con 48 películas en su haber y más de 80 canciones en 21 años de carrera, Brigitte Bardot, también conocida por las iniciales de su nombre "BB", es una de las artistas francesas más exitosas. También es una de las estrellas del cine europeo más reconocidas después de la Guerra. Bardot puso fin a su carrera como actriz en 1973 para dedicarse a la defensa de los animales. Hija de Louis Pilou  Bardot y Anne-Marie Mucel, Brigitte fue considerada como un mito erótico de los años 1950 y 1960. Su belleza y sensualidad natural comenzaron a mostrarse en la adolescencia, etapa en la que apareció por primera vez en el cine: tenía 18 años y era el año 1952. Ese año se casó con el primero de sus cuatro maridos, el director de cine Roger Vadim. Sería una de las películas dirigidas por su primer marido, “Y Dios creó la mujer” (1956), la que la lanzaría a la fama de la mano de Jean-Louis Trintignant. Una de las escenas protagonizadas por Bardot muestra a su personaje bailando descalza sobre una mesa y es considerada como una de las escenas más eróticas de la historia del cine.


Bardot es una de las pocas actrices europeas que han recibido la atención de los medios de comunicación estadounidenses. Cada vez que hacía una aparición pública en los Estados Unidos era perseguida por una horda de periodistas que tomaban nota de todos y cada uno de sus movimientos.


En 1954 realizó su primera película en los Estados Unidos, “Un acto de amor”, coprotagonizada por Kirk Douglas. En 1965 se representó a sí misma en la película “Querida Brigitte” con James Stewart. Sin embargo, debido a lo limitado de su inglés, la actriz fue doblada en muchas de sus películas.


En 1974, cuando cumplió 40 años, Bardot anunció su retirada de las pantallas, tras haber protagonizado cerca de 50 películas y grabado varios discos.


A partir de entonces, Bardot se ha dedicado a la promoción de los derechos de los animales. En 1976 creó la Fundación Brigitte Bardot para la protección de los animales en peligro.


En enero del 2013 anunció que pediría nacionalidad rusa, tal como lo hizo Gérard Depardieu, si las autoridades de su país sacrificaban a dos elefantes enfermos.


Pensamos en BB como si aún tuviera la conmovedora y esplendorosa belleza con la que iluminó esta película y con la que todavía enciende la nostalgia.

jueves, julio 03, 2014

Mis dibujos.


martes, julio 01, 2014

Perfume de mujer.



Por: Germán A. Ossa E., Geross.


Charlie Simms, un joven estudiante de New Hampshire se presenta a un empleo temporario, anunciado en la cartelera del exclusivo colegio al que concurre. En la entrevista, una mujer le informa que saldrá de viaje el fin de semana con su familia y necesita que cuiden de su tío ciego, el teniente coronel retirado Frank Slade. El primer encuentro entre Charlie y el Coronel no podría ser más desalentador, pues este se muestra hostil con el muchacho y termina expulsándolo de su casa. Pero ante la sorpresa del adolescente, el trabajo termina siendo suyo porque resulta ser el único candidato.

En otra escena, aparentemente sin conexión con la primera, esa noche Charlie y un compañero son ocasionales testigos de un plan para jugarle una broma pesada al director del colegio. A la mañana siguiente, después de sucedida la fechoría, el director convoca a ambos estudiantes y los amenaza con expulsarlos si no confiesan los nombres de los responsables.

Por la tarde, la sobrina del coronel Slade entrega a Charlie las instrucciones necesarias y parte con su familia. Pero ni bien se quedan solos, el coronel cambia los planes y ordena al muchacho que le ayude a preparar las valijas, ya que viajarán el fin de semana a Nueva York. Después de varias negativas, Charlie decide acompañarlo.

Ya en el avión, el coronel introduce su primer inventario de placeres y hablando de las piernas de las mujeres, dice: “...y lo que guardan es el pasaporte al cielo... Muy en segundo lugar está una Ferrari”, para finalizar con esta sentencia: "Tu educación ha comenzado".

Hospedados en el Waldorf Astoria salen a cenar al Oak Room, donde el coronel informa a Charlie las razones que lo llevaron a Nueva York: “Te traje para que me ayudes en el plan... es una gira de deleites: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante con buen vino, visitar a mi hermano... -la familia es importante. Y luego hacer el amor con una mujer increíble... al final me acostaré en la cama y me volaré los sesos”. Charlie se ve conmocionado y a la vez paralizado por la revelación. Al día siguiente van a cenar a casa del hermano de Frank y su familia. Pero son recibidos de una manera apenas cortés y nadie parece contento por la visita. Ya en la mesa y durante la cena de Acción de Gracias las cosas empeoraron. Los comentarios del coronel generan una obvia incomodidad, hasta que uno de sus sobrinos termina relatando el accidente en el que el coronel Slade quedó ciego, mientras hacía malabarismos con granadas. Después de una violenta escena entre el coronel y su sobrino, los invitados deciden retirarse y Slade se despide con desazón de su hermano y de la vida: “Adiós, Willy. No sirvo para nada y nunca he servido.”

Una película extraordinaria, rehecha, pues ya Dino Rissi el italiano la había hecho con Vittorio Gassman, otro grande.

Empezamos con un ciclo lleno de amor, amor que nos cuesta la vida.

martes, junio 24, 2014

Amor.

Por Germán Ossa, Geross.



Incluimos esta hermosa y tenaz película en el Ciclo “Películas imprescindibles”, o “Películas que hay que ver”, sencillamente porque consideramos que, siendo una cinta reciente, tiene en su reparto a dos personalidades del mundo del cine que ya habían dejado profunda huella de su existencia, con hermosísimos trabajos en el espinoso y difícil campo de la actuación. Se trata de Emmanuelle Riva y Don Jean Luis Trintignant.

“Amor” cuenta esta simple historia: Un grupo  de bomberos fuerza la puerta de un departamento e inspecciona el lugar. En una habitación, cuyas puertas están selladas con cinta adhesiva, encuentran el cadáver de una anciana llamada Anne (Emmanuelle Riva), el cual está tendido en una cama. El cuerpo está adornado con flores y lleva un vestido negro puesto.
 
En las siguientes escenas, ambientadas algunos meses antes de que el grupo de bomberos entrara al departamento, se muestra que Anne vivía en el lugar junto a su marido Georges (Jean-Louis Trintignant). Los dos son una pareja de profesores de música retirados y tienen una hija llamada Eva (Isabelle Huppert). Una mañana, mientras el matrimonio de ancianos toma desayuno, Anne se queda sentada mirando al vacío, sin responder a las palabras de su marido. Ante esta situación, Georges va a vestirse para ir en busca de ayuda, pero en ese momento su esposa recobra el conocimiento, sin recordar nada de lo que ocurrió mientras estaba en su estado catatónico. Cuando su marido le sugiere ir al médico, Anne se niega y dice que no es necesario. Anne es sometida a una cirugía para poder solucionar su problema, pero la operación tiene complicaciones y la anciana queda con hemiplejia derecha, debiendo trasladarse en una silla de ruedas. Ante su situación, Anne le hace prometer a su marido que no la llevará de nuevo a un hospital. La salud de la anciana empeora y su marido se dedica a cuidarla. Una noche, cuando regresa del funeral de un amigo, Georges encuentra a Anne en el suelo del departamento, junto a una ventana abierta. Anne se enoja con su marido por llegar tan temprano y le confiesa que no quiere seguir viviendo en ese estado. Georges contrata a una enfermera para que lo ayude a cuidar de Anne, durante tres días a la semana. Eva quiere que su madre sea trasladada a algún lugar donde la puedan cuidar, pero su padre le dice que debido a su promesa, no puede hacerlo. Georges contrata a una segunda enfermera para que cuide a su esposa, pero la despide luego de descubrir que no hacía bien su trabajo. Anne pierde de a poco su capacidad para hablar de forma coherente, pero su marido se sigue esforzando por ayudarla. Un día, Anne se niega a beber agua, lo que enfurece a su marido y la abofetea. Días después, Georges intenta calmar a su esposa, quien se encontraba gritando de dolor. Georges le cuenta una historia de su infancia, sobre su experiencia en un internado de verano. Mientras llega a la conclusión de la historia, el hombre toma una almohada y ahoga a su esposa hasta la muerte.

El hombre sale del departamento y al regresar trae consigo varios ramos de flores, los cuales lava y corta. Georges toma un vestido del armario de Anne y comienza a escribir una carta. Tras sellar la puerta del dormitorio con cinta adhesiva, Georges ve cómo una paloma entra al departamento por la ventana. El hombre la atrapa  con la ayuda de una frazada y se sienta abrazando a la paloma. En su carta explica que posteriormente dejó libre a la paloma. Mientras reposa en una habitación del departamento, Georges escucha ruidos en la cocina. El hombre se levanta y ve a Anne lavando platos. Georges se pone zapatos, ayuda a Anne a ponerse un abrigo y ambos salen del departamento. En la última escena se muestra a Eva recorriendo el departamento vacío, sentándose sola en un sillón. Ya el espectador sabrá por qué la película empieza con un grupo de bomberos que entra a la fuerza a ese departamento y empieza a despegar las cintas adheridas a las ranuras de las puertas….

Impecable la actuación de estos dos ancianos que ya han dejado profunda huella en el cine.

Si usted ama la vida y al cine, no se la pierda este miércoles que viene, a las seis y treinta de la tarde, en la sala alterna del Santiago Londoño, en Pereira.

viernes, mayo 30, 2014

«Carmen» en color... negro



 Por: Germán A. Ossa E., Geross
Director: Otto Preminger 
Intérpretes: Dorothy Dandridge, Harry Belafonte, Olga James, Pearl Bailey.

Última película del Ciclo “Ópera y Ballet” que tendremos oportunidad de ver en el marco de los talleres de apreciación cinematográfica que dictamos en la sala alterna del Santiago Londoño, auspiciados por el Instituto de Cultura de Pereira el miércoles de la semana que viene a las seis y media de la tarde.

Carmen Jones (Dorothy Dandridge) es una seductora trabajadora de una fábrica de paracaídas que intenta robar el corazón de Joe (Harry Belafonte), un soldado enamorado de Cindy Lou (Olga James), su novia de toda la vida. Cuando tras una reyerta femenina, Joe sea obligado a acompañar a Carmen a la prisión, ésta terminará conquistándolo y atrapándolo en una peligrosa vorágine de ofuscación afectiva.

Un sobrevalorado musical de Otto Preminger, cuya mayor significación es la utilización de un reparto completamente nutrido de intérpretes negros, destacando entre ellos la presencia indomable y sensual de la legendaria Dorothy Dandridge. Harry Belafonte empezaba a ser reconocido apenas.

La película adapta la ópera de Georges Bizet (quién había adaptado previamente la obra de Prosper Merimée) y es destacable por su música, ya que las letras de Oscar Hammerstein Jr. suenan desafinadas en más de una ocasión, en especial en los momentos más melodramáticos, y los números musicales carecen de imaginación y excitación visual, a pesar del buen empleo de ese incipiente Cinemascope por parte de Otto Preminger. 

La historia de obsesión y perdición amorosa, celos patológicos y aguerrida “femme fatale”, es bien conocida por todos, pero variando escenarios y nombres. José es Joe, la cigarrera es una fabricante de paracaídas, el militar español en la época napoleónica es un soldado del ejército estadounidense en plena Segunda Guerra Mundial y el torero aquí, es un boxeador.
Dorothy Dandridge, que sería nominada al Oscar como mejor actriz, siendo la primera persona negra en conseguir una nominación como intérprete principal (Hattie McDaniel había logrado con anterioridad la estatuilla como mejor actriz secundaria), y Harry Belafonte, ese popular vocalista de calypso y baladas románticas con escalofrío, forman una pareja muy atractiva y, aunque ambos eran más o menos conocidos cantantes, no emplearon sus verdaderas voces en este título, siendo doblados por Marilyn Horne y Le Vern Hutcherson, más dotados para los registros operísticos.

Hermosa cinta poco difundida, que se distribuyó con pánico en los cines comerciales manejados por Hollywood (la meca del cine pero mafiosa al fin y al cabo), tiene ahora una espectacular oportunidad para ser apreciada por los verdaderos amantes de la Ópera y obvio, del excelente cine.